Semanas atrás, desde UAPEX me contactaron para actualizar a los y las compañeros/as sobre el proceso del Caso ETYDEX, no hay mucho que contar sobre lo que ya informó la compañera Esther Gala en su artículo, así que decidí no solo actualizaros sobre nuestro periplo político/administrativo y judicial, sino también contaros nuestra experiencia.
Por Meme Barrientos.
Toda esta historia comienza con la “Promesa de homologación”. Previamente a la incorporación a la ETYDEX, durante las pruebas de acceso y durante los años “escolares”, desde el cuerpo directivo y de maestros nos manifestaban que la ETYDEX iba a ser homologada con carácter retroactivo. Llegó un momento en el que incluso nos aseguraron que estaba cercana, que sería antes de acabar nuestros estudios, la primera promoción ya había sido horneada; sólo dos profesores fueron sinceros con respecto a la homologación, Leandro Pozas y Miguel Ángel Suarez, jamás nos vendieron falsas promesas.
En el curso 2005-2006 mi curso decidió registrar un escrito dirigido a CEMART (de quien dependíamos entonces), informando de una mala praxis. Sufrimos represalias por ello y decidí abandonar la Escuela. Registré mi renuncia a la plaza y se me convocó a una reunión en Mérida con el entonces Consejero de Cultura y Turismo, Paco Muñoz, el Director General de Promoción Cultural, José María Corrales, y la entonces Directora del CEMART, María José Casado; en esa reunión me aseguraron que mejorarían las condiciones, también se me animó a que no abandonara estando ya en tercero, pues la homologación estaba a un paso. Sí, compañeros/as, la “Promesa” partía esta vez de la misma Consejería, por lo que no era una chaladura de los/as profesores.
En 2009 llegó la ansiada “homologación” de la Escuela, pero sin carácter retroactivo; desde la ESAD se nos garantizó que estaban estudiando nuestro “caso”, sin embargo, todo esto provocó que el proceso se paralizara durante otros tantos años más.
Nos vamos a finales de 2016, en el que un grupo de antiguos/as alumnos/as de la ETYDEX, viendo que la ansiada homologación no llegaba, contactaron al resto de compañeros/as para iniciar el proceso por la vía administrativa; entonces casi medio centenar de personas se adhirieron al Colectivo de Antiguos/as Alumnos de la ETYDEX.
A lo largo del 2017 se registraron innumerables escritos y se solicitaron incontables solicitudes de reunión, algunas tuvieron respuesta y otras no. La más destacada fue la reunión con el señor Rafael Rodríguez de la Cruz, Secretario General de Educación, a quién nos remitió Guillermo Fernández Vara por falta de tiempo y, viendo la urgencia de nuestro caso, este señor alegó que la ESAD era de nueva creación y no tenía relación ninguna con la ETYDEX, por lo tanto no cabía homologación. Todo ello aderezado con un descaro y una soberbia que jamás había visto ni he vuelto a ver en todos mis años de vida. Este fue el punto de inflexión en el que nos dimos cuenta de que habíamos sido engañados, manipulados y ahora también ninguneados; sólo habíamos sido un laboratorio donde hacer sus experimentos.
Después de esta nefasta reunión decidimos tantear a la oposición, durante los siguientes meses nos reunimos con todos los grupos parlamentarios que quisieron recibirnos, todos excepto Ciudadanos, todavía estamos esperando respuesta. Fue Jara Romero (Podemos), quien nos propuso llevarlo ante la Asamblea y ella preparó la propuesta de impulso a la que se adhirió el PP. Fue entonces cuando el Grupo Parlamentario del PSOE nos convocó a una reunión con la Sra. Lara Garlito y el Sr. Juan Antonio Gonzales Gracia, la reunión acabó siendo un teatrillo esperpéntico, en el que el Sr. Gracia, muy altivo, nos vino a hablar de su libro, que él “había pagado 6.000 € por un Master que no era tal y ahora tenía que aguantarse sin título y sin la pasta” y, para rematar, nos espetó que “no nos iban a dar un título por la cara”. Sí, compañeros/as, este es el trato recibido por estos señores, por llamarlos de algún modo.
Tras la votación unánime a favor de la propuesta de impulso por la homologación de nuestros estudios en la Asamblea a finales de 2018 y la creación de un grupo de expertos para llevarlo a cabo, continuamos con reuniones con los diferentes grupos para la creación de dicha comisión técnica, de expertos en la materia. La oposición ya nos advirtió de que quedaría en agua de borrajas y nos asesoró buscar un abogado. Efectivamente, así fue, la administración hizo “mutis por el foro”; en ese momento iniciamos el proceso judicial en el que ahora nos encontramos.
En la actualidad, tras varios años pleiteando, el abogado ha remitido un escrito a la actual administración para solicitar la elaboración de nuestros expedientes y dar cabida a la homologación de nuestros estudios, aportando la resolución última de la Audiencia Nacional de la que nos habló Esther Gala en su artículo El Caso ETYDEX. En esta sentencia, para quien no lo haya leído o no se acuerde, este tribunal señala que las competencias para la homologación de nuestros estudios son de la Junta de Extremadura. Ese PP que apoyó nuestra causa en 2018 nos ha dado la callada por respuesta y nos hemos visto obligados/as a presentar una nueva demanda, esta vez contra la Consejería de Educación, a quien concretamente compete.
Tras todo este interminable periplo nos han hecho saber que nuestra situación es una chapuza creada por los Sres. Juan Carlos Rodríguez Ibarra y Francisco Muñoz y que la homologación de nuestros estudios solo depende de la voluntad política, pero “nadie quiere abrir este melón”.
